En Delicias del Guadalope empleamos nuestras propias colmenas de abejas para polinizar los árboles de forma natural. Durante la época de la flor, nuestros campos son un hervidero de vida.

Para conseguir una buena cosecha hay que apostar por las últimas tecnologías agroalimentarias y por ello, en Delicias del Guadalope nos volcamos en la innovación y en aspectos clave como la trazabilidad, los productos fitosanitarios adecuados y los más avanzados sistemas de riego.

Comencemos por el principio y es que la zona geográfica es la más idónea. La finca se extiende por la ribera del río Guadalope, con el agua distribuida por goteo en busca del máximo rendimiento de cada hectárea de terreno. La distribución de la plantación, con los metros de separación apropiados, también es sostenible con los nutrientes existentes en la tierra.

Ordenadores controlan cada metro de la finca y distribuyen a su vez los productos fitosanitarios. Para estos productos apostamos por marcas de alta gama como Bayer, que garantizan el tratamiento más adecuado. Las feromonas son otro innovador sistema con el que controlamos las plagas de insectos, evitando la destrucción del género y la infestación de los árboles.

Tanto la recolección como la selección de los productos, se realiza a mano y se almacena la cosecha inmediatamente en una cámara frigorífica de última generación en la que el género tan solo permanece 4 días (como máximo) antes de partir hacia su destino final. Además, los controles de salubridad son una prioridad para Delicias del Guadalope y cumplimos al pie de la letra con todas las normativas de manipulación de alimentos.

En la logística somos muy exigentes y siempre realizamos el reparto en camiones directos, evitando el cambio de vehículo y por lo tanto manteniendo intacta la cadena del frío.

Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los envíos van dirigidos a países como Bélgica, Holanda o Reino Unido, por lo que lo más adecuado es mantener la carga lo más estanca posible. Además, la trazabilidad es otro de los aspectos en los que hacemos hincapié, certificando al comprador la ruta que ha seguido el producto desde el árbol hasta su almacén.